Antonio Santi Giuseppe Meucci, nacido en
Florencia el
13 de abril de
1808 y muerto el
18 de octubre de
1889 en
Nueva York, fue el inventor del
teléfono (él lo bautizó como teletrófono), entre otras innovaciones técnicas.
Desarrolló un teléfono neumático (precursor de su
teletrófono) que hoy todavía se utiliza en el
Teatro della Pergola de
Florencia y que luego perfeccionó en el teatro Tacón de
La Habana. Creó un nuevo sistema de
galvanizado, un sistema de filtros para la
depuración del agua e introdujo el uso de la
parafina en la fabricación de
velas. También desarrolló un sistema de
electroshocks terapeúticos que administraba en
La Habana.
Estudió ingeniería química e ingeniería industrial en la Academia de
Bellas Artes de Florencia. Encarcelado alrededor de 1833-1834 por
participar en el movimiento de liberación italiano. Se casó el
7 de agosto de
1834 con Ester Mochi. Luego fue acusado de participar en una conspiración del
Movimiento de Unificación Italiana y fue encarcelado tres meses.
En octubre de
1835 Meucci y su esposa dejaron Florencia para nunca regresar. Emigraron al continente americano, parando primero en
Cuba donde Meucci aceptó un trabajo en el Gran Teatro de Tacón en La Habana. Luego en
1850, Meucci y su esposa emigraron a los
Estados Unidos, y llegaron a
Clifton (en Staten Island, cerca de la ciudad de
Nueva York) donde Meucci vivió el resto de su vida.
En su nuevo hogar, Meucci fue siempre respetado como un prohombre de
la comunidad italiana de Nueva York. Había levantado una fábrica de
velas y acogía a cualquier italiano que necesitara un empujón.
Garibaldi pasó por casa de Meucci durante su periplo americano.
Alrededor del año
1854 Meucci construyó un
teléfono para conectar su oficina con su dormitorio ubicado en el segundo piso, debido al
reumatismo de su esposa. Sin embargo carecía del dinero suficiente para
patentar su
invento,
por lo que lo presentó a una empresa que no solo no le prestó atención,
sino que tampoco le devolvió los materiales. Al parecer, y esto no está
probado, dichos materiales cayeron en manos de
Alexander Graham Bell quien se sirvió de ellos para desarrollar su teléfono, que presentó como propio. El
11 de junio de
2002 el
Congreso de los Estados Unidos aprobó la resolución 269 por la que reconoció que el inventor del teléfono había sido Meucci y no
Alexander Graham Bell.
Bell cuenta con otros inventos como la
balanza de inducción, un prototipo de pulmón de acero para la
respiración artificial, el
fotófono, el
radiófono y el
grafófono, pero no el teléfono, del que, sin embargo, fue el mayor beneficiario.
Meucci contra Bell
En
1860
Meucci saca a la luz su invento. En una demostración pública, la voz de
un cantante es reproducida a una considerable distancia. La prensa
italiana de
Nueva York publica una descripción del invento y un tal Sr. Bendelari se lleva a
Italia
un prototipo y documentación para producirlo allí, pero no se vuelve a
saber de él, como tampoco se materializa ninguna de las ofertas que
surgen tras la demostración.
Meucci, en una situación económica precaria, se ve obligado a vender
los derechos de sus otros inventos para sostenerse y a duras penas puede
ir pagando los gastos de la patente del teléfono. Un accidente, la
explosión del vapor Westfield, del que sale con severas quemaduras,
obliga a su esposa a vender los trabajos de Antonio a un prestamista por
6 $. Cuando, una vez repuesto, vuelve para recuperarlos la casa de
empeño dice haberlos vendido a un hombre joven al que nunca se pudo
identificar.
Meucci trabaja intensamente en la reconstrucción de su mayor invento,
consciente de que alguien puede robarle la patente, pero incapaz de
reunir los 250 $ que cuesta la patente definitiva, tiene que conformarse
con un trámite preliminar de presentación de documentación que registra
el
28 de diciembre de
1871 y que puede permitirse renovar sólo en
1872 y
1873.
En cuanto tiene el acuse de recibo de Patentes, vuelve a empeñarse en
demostrar el potencial de su invento. Para ello, ofrece una
demostración del
telégrafo parlante a un empresario llamado Edward B. Grant, vicepresidente de una filial de la
Western Union Telegraph Company.
Cada vez que Meucci trataba de avanzar, se le decía que no había hueco
para su demostración, así que a los dos años, Meucci pidió que le
devolvieran su material, a lo que le contestaron que se había perdido.
En
1876,
Alexander Graham Bell
registró una patente que realmente no describe el teléfono pero lo
refiere como tal. Cuando Meucci se enteró, pidió a su abogado que
reclamara ante la oficina de patentes de los
Estados Unidos en
Washington,
algo que nunca sucedió. Sin embargo, un amigo que tenía contactos en
Washington, se enteró de que toda la documentación referente al
telégrafo parlante registrada por Meucci se había perdido. Una investigación posterior puso en evidencia un delito de
prevaricación
por parte de algunos empleados de la oficina de patentes con la
compañía de Bell. En un litigio posterior entre Bell y Western Union,
afloró que existía un acuerdo por el cual Bell pagaría a la Western
Union un 20% de los beneficios derivados de la comercialización de
su invento durante 17 años.
En el proceso legal de
1886
tuvo que lidiar incluso contra sus propios abogados, presionados por el
poderoso Bell. Pero Meucci supo hacer entender al juez que no cabía
duda en cuanto a la autoría del invento registrado. A pesar de la
declaración pública del entonces Secretario de Estado: “existen
suficientes pruebas para dar prioridad a Meucci en la invención del
teléfono", el gobierno de los Estados Unidos inició acciones legales por
fraude contra la patente de Bell y el proceso fue embarrancado en el
arenal de los recursos por sus abogados, hasta cerrarse con la muerte de
Meucci en
1896.
El 11 de junio de 2002, el Boletín Oficial de la Cámara de
Representantes de los EE.UU. publica la Resolución Nº269 por la que se
honra la vida y el trabajo de inventor italoamericano. En la misma se
reconoce que fue más bien Meucci antes que Graham Bell quien puede haber
sido el inventor del teléfono. Reconoce además que demostró y publicó
su invento en 1860 y concluye con un reconocimiento a su realización en
dicha invención.
fuente: wikipedia